martes, octubre 19, 2010

Un círculo azul perfecto

A le gente que me conoce no le sorprenderá que me perdiera en mi primer día de clase. No recuerdo bien cómo me separé del grupo, creo que cuando indicaron hacia dónde debían ir los de parvulitos, en fin, simplemente no me sentí identificado. Así que me quedé solo por los pasillos. Un colegio es un lugar muy grande, cuando aún no has cumplido los cinco.
Alguna profesora estuvo pendiente de mí toda la mañana, pero no era fácil consolarme. Aquello era raro, estaba lleno de niños mayores, y no encontraba mi lugar. Sospecho que tuvieron dificultades para saber quién era yo, y qué había que hacer conmigo. Entonces pasó algo maravilloso: aquella maestra sacó un círculo azul ultramar de plástico, plano, rugoso, rígido. Tenía tal perfección geométrica que parecía escapado de un dibujo, en vez de un objeto real. Se me pasó de golpe todo el disgusto. Creo que la propia profesora se quedó sorprendida por la efectividad casi hipnótica de su recurso improvisado. No recuerdo nada más: el círculo eclipsó el resto de experiencias de mi primer día de clase.
Aunque sí recuerdo que al llegar a casa entusiasmado por mi fascinante nueva posesión, ya la había perdido.

viernes, octubre 08, 2010

Abrazad a vuestros pinches tiranitos

Agregó que la categoría de los pinches tiranitos había sido dividida en cuatro más. Una estaba compuesta por aquéllos que atormentan con brutalidad y violencia. Otra, por aquéllos que lo hacen creando una insoportable aprensión. Otra, por aquellos que oprimen con tristeza. Y la última, por esos que atormentan haciendo enfurecer.
-La Gorda está en una categoría especial -agregó-. Es una repinche tiranita suplente. Te hace la vida imposible, por el momento. Hasta te da de bofetadas. Con todo esto te está enseñando a ser imparcial, a ser indiferente.
-¿Como puede ser esto posible? -protesté.
-Todavía no has puesto en juego los ingredientes de la estrategia de los nuevos videntes -dijo-. Una vez lo hagas, sabrás cuán eficaz e ingeniosa es la estratagema de usar un pinche tirano. Te aseguro que no sólo elimina la importancia personal, sino que también prepara a  los guerreros para entender que la impecabilidad es lo único que cuenta en el camino del conocimiento. (...)
De hecho, lo que convierte a los seres humanos en pinches tiranos es precisamente el obsesivo manejo de lo conocido.
El Fuego Interno
Carlos Castaneda
Colección Nagual
Gaia Ediciones
Madrid 1994

lunes, octubre 04, 2010

Redención generacional

Muchas personas, influidas por las tendencias contemporáneas en psicología, atribuyen la mayoría de sus problemas a experiencias de infancia. Ahora bien, si eso se hace con la intención de asignar culpas -"tengo problemas por lo que hicieron mis padres cuando era niño"-, no hace más que preparar el terreno para que se sientan responsables y tengan miedo de perjudicar a sus propios hijos cuando tengan su familia. Este tipo de angustia no contribuye a educar a los hijos de forma saludable ni a sentir compasión hacia los demás. Concebir nuestra infancia como si fuera una enfermedad de la que tenemos que curarnos sólo sirve para hacernos daño a nosotros mismos y a nuestros hijos.
Budismo para principiantes
Thubten Chodron
Alianza Editorial, Madrid 2002

viernes, septiembre 17, 2010

Inmutabilidad de lo reaparecido

Bower y Patterson (1972) plantean que el bebé tendría una noción del objeto independiente de sus propias acciones y, en particular, de la orientación de la mirada. Ellos buscan el objeto desaparecido detrás de la pantalla, cunado hay una trayectoria más o menos regular que les permite inferir el punto por donde saldrá. A los dos meses intentan atrapar en la oscuridad un objeto que han visto antes de que se apagara la luz.
Hacia el quinto mes, parecen bastante sorprendidos cuando algo que ha desaparecido detras de una superficie aparece con otro color diferente. ¿Cómo explicar esta sorpresa si, tal y como sostenía Piaget, para un bebé un objeto carece de existencia permanente más allá de las visiones que de él tiene?
Con la reaparición de las cosas, tendría que surgir una nueva representación, sin ningún vínculo con la precedente, en cierto sentido sin pasado ni futuro. Sin embargo, no es así.
Los orígenes del lenguaje
Aníbal Puente Ferreras
Alianza Editorial
Madrid, 2006

miércoles, septiembre 08, 2010

Lo que Dios quiera Celeste

Celeste tenía muchas arrugas y era pequeña, a mí me parecía que tenía que ser incluso mayor que mi abuelo, que se tiraba de cabeza a la piscina, y yo aún no había entendido bien algunas cosas sobre la mecánica de esto de vivir.
-Oye, y tú con lo viejecita que eres ¿por qué no te has muerto ya?
El resto de los presentes estaban de pronto escandalizados, y mi madre me miraba con cara de "ya hablaremos tú y yo". Pero Celeste tranquilizó los ánimos, comprendiendo que no había malicia en la pregunta.
- Porque Dios todavía no me ha llamado a su lado - me contestó.
A mí ya me empezaba a chirriar un poco que cada vez que se llegaba a cuestiones importantes, aparecía Dios, y lo zanjaba todo. ¿De dónde vienen los niños? Pidiéndoselo a Dios con mucha fuerza. ¿De donde viene el mundo? Lo hizo Dios. ¿Por qué no me puedo quedar despierto a ver la peli? No me calientes y vete ya a la cama, por Diossss. Pero percibía en la respuesta de Celeste la misma honradez que ella había sabido ver en mi pregunta, así que me quedé bastante satisfecho. Sin embargo, seguía sin entender por qué los mayores siempre evitan algunos temas, generalmente los que no comprenden.
Así no comprenderán nunca.

martes, agosto 31, 2010

Ingravidez y volatilidad

Nunca he soñado que vuelo: yo sueño que floto. Una vez los pies pierden el contacto con el suelo habitual, no hace falta una dirección. El simple placer de expandir las posibilidades de movimiento a la dimensión vertical es suficiente. Es lo que hacen los globos aerostáticos, cuando se dejan llevar por el viento. Ningún avión posee la majestuosidad de un globo en vuelo.
Se suele usar alcohol para limpiar superficies de cristal o metal, porque se evapora rápidamente, y no deja sedimentos. Sería fácil decir que no deja huella, pero no es cierto: todo queda más limpio. Separa los elementos que no están arraigados a la superficie, y los arrastra consigo antes de desaparecer.
¿Es más majestuoso un viajero dócil? ¿Dócil a qué fuerzas?
¿Son los souvenires la suciedad que roba el brillo de los sitios más bonitos?

domingo, agosto 22, 2010

Guía de Edimburgo para cronopios

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: un fama va a al hotel y averiguar cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras.El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los bienes e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va a al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.

Terminadas estas diligencia, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus informaciones, y entran en el café a tomar un aperitivo. Pero antes se toman de las manos, y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de Alegría de los famas.
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: " La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas, y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan.
Viajes
Historias de Cronopios y de Famas
Julio Cortázar
Colección Crisol Serie Especial
Santillana Madrid, 2007

lunes, agosto 16, 2010

Verano Azul


"La teoría de ella, la gran teoría de su vida, la que la mantiene en vigor es que la felicidad, la verdadera felicidad, es un estado mucho menos angélico y hasta bastante menos agradable de lo que uno tiende siempre a soñar. Ella dice que la gente acaba por lo general sintiéndose desgraciada, nada más que por haber creído que la felicidad era una permanente sensación de indefinible bienestar, de gozoso éxtasis, de festival perpetuo.

No, dice ella, la felicidad es bastante menos (o quizá bastante más, pero de todos modos otra cosa) y es seguro que muchos de esos presuntos desgraciados son en realidad felices, pero no se dan cuenta, no lo admiten, porque ellos creen que están muy lejos del máximo bienestar.

Es algo semejante a lo que pasa con los desilusionados de la Gruta Azul. La que ellos imaginaron es una gruta de hadas, no sabían bien cómo era, pero sí que era una gruta de hadas, en cambio llegan allí y se encuentran con que todo el milagro consiste en que uno mete las manos en el agua y se las ve levemente azules y luminosas." Evidentemente, le agrada relatar las reflexiones de su madre. Creo que las dice como una convicción inalcanzable para ella, pero también como una convicción que ella quisiera fervientemente poseer.

"Y vos, ¿cómo te sentís?", pregunté, "¿como si te vieras las manos levemente azules y luminosas?"
La Tregua
Mario Benedetti
Crisolín Aguilar
Madrid 2009