sábado, junio 19, 2010

El juego de la silla


Puede que ni siquiera haya empezado a hablar con claridad, porque los pensamientos que recuerdo no son verbales. Digamos que tengo dos años. Estamos de visita de familia lejana, creo que lejos de la ciudad en la que vivimos. El mobiliario es anticuado, humilde pero recargado, predomina el color rojo. Hay mucha gente, y mucho ruido, y casi todos todos los presentes son desconocidos. Yo estoy sentado en una silla infantil, que evidencia aún más que allí no pinto nada: todas las conversaciones suceden por encima del metro sesenta. Nadie me hace caso, pero tampoco quiero llamar la atención, ni ser el centro; sólo uno más.


Tengo una idea: coloco la silla sobre el sillón. Si me siento allá arriba, estaré a su altura. Algo me dice que no es una buena idea, y tengo una vaga sensación de sorpresa por el hecho de que nadie me lo impida. Y, efectivamente, sale mal.


El sofá es blando, el asiento inestable, tengo vértigo al mirar al suelo. No puedo bajarme, pero no quiero seguir allí. Entonces todo se viene abajo. No me he hecho daño, pero estoy asustado, todo el mundo viene, puede que me regañen, pero no es culpa mía.
Sólo estaba buscando mi lugar.

domingo, junio 13, 2010

Exégesis del estatismo

Entonces Garfio le mordió.
No fue el dolor, sino lo injusto del asunto, lo que atontó a Peter. Lo dejó impotente. Sólo podía mirar horrorizado. Todos los niños reaccionan así la primera vez que los tratan con injusticia. A lo único que piensan que tienen derecho cuando se le acercan a uno de buena fe es a un trato justo. Después de que uno haya sido sido injusto con ellos seguirán queriéndolo, pero nunca volverán a ser los mismos.
Nadie supera la primera la primera injusticia: nadie excepto Peter. Se topaba a menudo con ella pero siempre se le olvidaba. Supongo que esa era la auténtica diferencia entre todos los demás y él.
Peter Pan
J. M. Barrie
Alianza Editorial 2007

jueves, junio 03, 2010

Paseo por Londres al estilo de Rubén

Whenever I walk in a London Street,
I'm never so careful to watch my feet;
And I keep in the squares
And the masses of beards,
Who wait at the corners all ready to eat
The sillies who tread on the lines of the street,
Go back to their lairs,
And I say to them, "Bears,
Just look how I'm walking in all of the squares!"


And the littlebears growl to each other, "He's mine,
As soon as he's silly and steps on the line."
And some of the bigger bears try to pretend
That they came round the corner to look for a friend;
And they try to pretend that nobody cares
Whether you walk on the lines or squares.
But only the sillies believe their talk;
It's ever so portant how you walk.
And it's ever so jolly to call out, "Bears,
Just watch me walking in all the squares!"

LINES AND SQUARES
A. A. Milne
When We Were Very Young
Methuen & Co. Ltd. 36 Essex Street London W.C. 1934

domingo, mayo 30, 2010

Jubilación jubilosa

Premio especial a la mejor trayectoria, para esta pareja, que se pasa por el forro el sueño americano, porque la cabra siempre tira al monte, y conquista la cima del sueño español, que tiene menos colesterol, y más azúcar.

El premio consiste en un viaje a Londres con la familia, en no trabajar más, y en disfrutar de todo lo que se han ganado en estos años, trabajando duro, cada uno en lo suyo.
El premio, digámoslo ya, es la vida padre.
Digámoslo ya, el premio es la vida, padres.

viernes, mayo 28, 2010

Nomenclatura aviaria


You will find some lines about a swan here, if you get as far as that, and should have explained to you in the Note that Cristopher Robin, who feeds this swan in the mornings, has given him the name of "Pooh".

This is a very fine name for a swan, because, if you call him and he doesn't come (wich is a thing swans are good at), then you can pretend that you were just saying "Pooh!" to show how little you wanted him.

A. A. Milne
When We Were Very Young
Methuen & Co. Ltd. 36 Essex Street London W.C. 1934

miércoles, mayo 26, 2010

10 años ganados


Un hombre que ve el mundo a los 30 igual que a los 20, ha perdido 10 años de su vida.
Muhammad Ali

jueves, mayo 20, 2010

Atajo hacia la incolumidad

No hace mucho tiempo, un rey de la divina ciudad de Shiraz celebró un torneo de tiro al arco para divertir a sus amigos. Hizo que un joyero forjara el anillo más bello y puro del mundo, sobre el que el que se encastó una esmeralda de inestimable valor. El rey ordenó que el anillo fuera colocado en el extremo de la bóveda de Asad. Un voceador anunció que cualquiera que atravesara el anillo con una flecha podría reclamarlo para sí como recompensa por su impecable puntería. Un millar de los mejores arqueros de la zona intentaron la gesta sin éxito. Sucedió también que, entre tanto, un niño pequeño se entretenía con un arco de juguete en una azotea. Una de las flechas, disparada al azar, ensartó el anillo. Un grito de entusiasmo se levantó entre la extasiada multitud.

El rey, exaltado, regaló el anillo al niño, quien, tras recoger el gran premio, tomó la sabia decisión de volver a casa y quemar el arco, para que la reputación de su hazaña se mantuviera incólume.
El Contador de Historias
Rabih Alameddine
Random House Mondadori 2009

lunes, mayo 10, 2010

Resilencia


Seguramente aún no he empezado a ir al colegio, y estoy sentado en el suelo, dibujando caballitos en un cuaderno de espiral. Huele intensamente a detergente y a ropa limpia y mojada, y la luz del sol entra con fuerza por la puerta de la terraza de la cocina, haciendo titilar las partículas de polvo que flotan en el aire.

- Mira: son moléculas - dice mi hermana.
-¿Qué son moléculas?
- Si coges cualquier cosa y la vas partiendo en cachitos cada vez más pequeños, lo que te queda cuando ya no se puede partir más, eso es una molecula.

Y yo me siento tranquilo, porque he nacido en un mundo donde hasta la cosa más pequeña se puede ver a simple vista si brilla con suficiente intensidad.