martes, abril 09, 2013

Respirar o girar

Estuve esta tarde contemplando a las focas. Me gustan porque brillan como trozos de caucho mojado. 
Giraban en redondo en el agua, y sacaban la cabeza cada dos minutos para respirar. Las compadecí, y me dije: "¡Pobres animales, qué vida tan monótona la suya!"
Y después he pensado :"¿Y nosotros? ¿Qué es lo que hacemos? Damos vueltas en redondo bajo el agua toda la semana, y el sábado, alrededor de las seis, sacamos la cabeza en casa de Hélène de Thianges, el martes, en casa de la duquesa de Rohan o de Madeleine Lemaire, y el domingo, en casa de la señora Martel..."
Es exactamente lo mismo. ¿No le parece?
Climas
André Maurois
Círculo de Lectores
Barcelona 1965

lunes, abril 01, 2013

Color local

En casa de la niña que nació gratis había una televisión en blanco y negro, pero los colores eran por entonces tan previsibles que nunca se dió cuenta de aquella pequeña limitación del artefacto.
Pero sólo en Valladolid, naturalmente.
Por eso la niña que nació gratis se quedo tan sorprendida en casa de su abuela cuando descubrió que, contra todo pronóstico, Espinete era rosa, y no beige.
La cosa estaba clara: Espinete, en Valladolid, se ponía rosa.

viernes, marzo 08, 2013

Decrecimiento y libertad

Proclamó el mundo la libertad, sobre todo en los últimos tiempos, y ¿qué vimos con esa libertad? ¡Pues únicamente esclavitud y suicidio! Porque el mundo dice: "¿Tienes necesidades? Pues a satisfacerlas, ya que tienes los mismos derechos que los más distinguidos ricos. No temas satisfacerlas; antes al contrario, mutiplícalas." He ahí la actual doctrina del mundo. En eso ven la libertad.
¿Y qué resulta de todo ese derecho a multiplicar las necesidades? En los ricos, soledad y suicidio espiritual, y en los pobres..., envidia, crimen, porque derechos les han dado, pero los medios de satisfacer sus necesidades, esos aún no se los han indicado. Aseguran que, cuanto más tiempo pase, más unido estará el mundo, más ligado en comunidad fraternal, tanto más se acortarán las distancias y se transmitirán por el aire las ideas.
¡Ay! No creáis en semejante unión de los hombres. Comprendiendo la libertad como multiplicación y satisfacción rápidas de las necesidades, falsean su naturaleza, pues despiertan en él muchos y absurdos apetitos y costumbres y las más necias patrañas. Viven tan sólo para envidiarse mutuamente, para el lujo y la ostentación.
 Fiódor M. Dostoyevski
De la plática y doctrina del "stárets" Zósima
Los hermanos Karamásovi
Aguilar Joya
Madrid 1953

martes, febrero 26, 2013

Presagio de azul

Aunque la idea original era irnos por Europa en bicicleta, parece que al final iremos en globo. Somos bastantes: Rose, Estefi, Paula, Dani, Eva... no estoy seguro de cuántos. Despegaremos de una explanada amplia y verde con matorrales tiernos bajo un cielo azul inmenso de cúmulos generosos. Nos distribuyen por parejas unos monitores adolescentes que me parecen marroquíes por el acento y el color de la piel.
 A mí me toca con Dani, y me coloco sentado de espaldas a él en una plataforma redonda de color gris claro, dejando que dos cuerdas surjan de entre mis piernas hasta el globo. Al elevarnos siento vértigo y una exultante plenitud al coger aire, mientras el suelo se va haciendo más pequeño y me sorprende la enorme extensión de la pradera.
El globo no es fácil de dirigir, y en algún momento comprendo que el muro que hay mi izquierda es el suelo, y la cascada un río. En realidad no hay uno, sino varios globos, de esos de fiesta de cumpleaños, y algunos se han ido deshinchando, pero no es un problema porque, superado el desnivel del terreno, vamos descendiendo suavemente hacia una fuente de cemento donde podremos refrescarnos. Estoy un poco decepcionado, porque no hemos llegado hasta Viena, pero cuando le pregunto a Dani por qué no hemos ido en bicicleta, me responde que podemos hacer lo que queramos, porque son nuestras vacaciones.
Los monitores van recogiendo los globos, y nos reunimos alrededor de la fuente, mojando nuestras camisetas y poniéndonoslas en la cabeza para refrescarnos. Aunque aún es temprano, se nota que va a ser un día caluroso. La veo sentada en el poyo. Lleva una camiseta amarilla. La beso, y la pregunto se le ha gustado, y me dice que sí, pero yo sé que le habría gustado que nos tocara en el mismo globo. A mí también, pero no pasa nada, y así se lo digo: tenemos todas las vacaciones por delante.
Me despierto diez minutos antes de que suene el despertador, con la agradable sensación de haber estado respirando aire muy puro, como de montaña. Apenas puedo esperar a las ocho de la tarde.