lunes, agosto 16, 2010

Verano Azul


"La teoría de ella, la gran teoría de su vida, la que la mantiene en vigor es que la felicidad, la verdadera felicidad, es un estado mucho menos angélico y hasta bastante menos agradable de lo que uno tiende siempre a soñar. Ella dice que la gente acaba por lo general sintiéndose desgraciada, nada más que por haber creído que la felicidad era una permanente sensación de indefinible bienestar, de gozoso éxtasis, de festival perpetuo.

No, dice ella, la felicidad es bastante menos (o quizá bastante más, pero de todos modos otra cosa) y es seguro que muchos de esos presuntos desgraciados son en realidad felices, pero no se dan cuenta, no lo admiten, porque ellos creen que están muy lejos del máximo bienestar.

Es algo semejante a lo que pasa con los desilusionados de la Gruta Azul. La que ellos imaginaron es una gruta de hadas, no sabían bien cómo era, pero sí que era una gruta de hadas, en cambio llegan allí y se encuentran con que todo el milagro consiste en que uno mete las manos en el agua y se las ve levemente azules y luminosas." Evidentemente, le agrada relatar las reflexiones de su madre. Creo que las dice como una convicción inalcanzable para ella, pero también como una convicción que ella quisiera fervientemente poseer.

"Y vos, ¿cómo te sentís?", pregunté, "¿como si te vieras las manos levemente azules y luminosas?"
La Tregua
Mario Benedetti
Crisolín Aguilar
Madrid 2009

martes, agosto 03, 2010

El corazón del gentilicio


Go slow! Time is not important in Spain. Impatience is unknown and not understood. If you insist upon fighting the lethargy wich the climate and life induce, you will never adjust to or understand Spain. The Spanish people are friendly and take readily to Americans. They always take it for granted that foreigners like them, and are very rarely discourteus to them. There is no servility in the Spanish caracter, prince and peasant being treated with like dignity. By the same token you may approach any Spaniard freely, whatever his station. There is in Spain a variety of social equality wich is rare elsewhere. (...)

Spaniards are very generous. The phrase, "Your house is my house", is taken literally by them. You must never admire anything belonging to a Spanish friend unless you are prepared to accept it as a gift. It may be literally forced upon you, to your intense embarrassment. This is true even in shops. (...)

Above all else, do not try to analyze Spain and Spaniards while you are there. The English-speaking peoples, whether or not they are aware of it, are prone to adopt an attitude of condescension to those different from themselves. This attitude can prove singularity unfortunate when dealing with a people as proud as the Spain. At the very least it will frustrate your pleasure in the country, will prevent an understanding of the people. Just accept the fact that Spaniards are, in many ways, unlike us. Make no comparisons on the spot. Your judgement will be sounder in retrospect.
The New Europe Guides: All About Spain
Georgia Long, edited by Virginia Creed
Duell, Sloan & Pearce, Inc.
New York 1951

viernes, julio 16, 2010

Un momento glorioso



Debo de tener unos seis años, pero hasta un niño de tres comprende que aprovechar el arcén para adelantar a la gente que soporta un atasco camino de la playa, es de miserables. Por eso me puse tan contento cuando vi a un dos caballos habitado por unos jipis salirse de la fila, e incorporarse al arcén. Respetaron, sin embargo, el ritmo del atasco, en el que el conductor del coche inmediatamente anterior les guardaba espacio suficiente para incorporarse cuando quisieran, y se contentaron con obligar al conductor miserable a respetar también la velocidad que imponía la situación.
Lo mejor no era la justicia triunfante, sino la sana humillación a la que se vio sometida el conductor tramposo por parte del resto de conductores y pasajeros. Nadie disimulaba las carcajadas y el tipo aquel parecía cada vez más pequeño y más inofensivo. El atasco se parecía de pronto a una fiesta porque, una vez se consiguió frenar al acelerado, todo el mundo dejó de tener prisa.

sábado, julio 10, 2010

El descubrimiento del fuego

Acaban de pintar, o algo así, y encuentro un trozo del papel de estraza que se ha usado para envolver algo. Además tengo acceso al salón, que aún no tiene alfombra, y es una nueva zona de exploración, porque generalmente la puerta está cerrada. Creo que aún voy a gatas, y desde luego no hablo. Recuerdo ese extraño objeto de metal, cilíndrico, sobre la mesita baja. Tiene un óvalo grande, negro, en un lado, y si se aprieta fuerte, sale fuego. Sé que el fuego hace daño, pero no soy tonto, no acercaré el dedo, sino el papel. A ver qué pasa.

Oye, qué bonito, el fuego crece al contacto con el papel. En realidad, crece bastante, y se está acercando a mis dedos. Mal asunto. Si lo suelto quemaré la casa, si no lo suelto, me quemaré yo. Piensa algo, rápido. Ponlo hacia abajo, y se caerá. Sorprendente, el fuego trepa, y crece aún más. Claro, como no pesa, como los globos... ¡ouch!

Lo siguiente que recuerdo es la extraña sensación de la crema blanca en los deditos. Es verdad que calma el escozor, pero ni Sana Sana, Culito de Rana, ni gaitas. Sigue doliendo que no veas. ¿Cómo no voy a llorar?

viernes, julio 02, 2010

Fuente y caudal



El individuo puede tener presentes toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de las cuales extrae la energía para los grandes esfuerzos y actividades; ahora bien, cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, en el fondo está falta de objetivos y de esperanzas, cuando ésta se le revela como una época sin esperanzas, sin perspectivas y sin rumbo, y cuando la pregunta sobre el sentido último, inmediato y más que personal de todos esos esfuerzos y actividades -pregunta planteada de manera consciente o inconsciente, pero planteada al fin y al cabo-, no encuentra otra respuesta que el silencio del vacío, resultará inevitable que, precisamente a los individuos más rectos, esta cincunstancia conlleve cierto efecto paralizante que, por vía de lo espiritual y moral, se extienda sobre todo a la parte física y orgánica del individuo.
Para estar dispuesto a realizar un esfuerzo considerable que rebase la medida de lo que comúnmente se practica, aunque la época no pueda dar una respuesta satisfactoria a la pregunta "¿para qué?", se requiere bien una independencia y una pureza moral que son raras y propias de una naturaleza heroica, o bien una particular fortaleza de carácter.
La Montaña Mágica
Thomas Mann
Pocket Edhasa 2010

sábado, junio 26, 2010

Decálogo para la resistencia

1. El fútbol como fenómeno sociológico es el mejor ejemplo de la falacia del sistema democrático: ustedes puedes elegir lo que quieran, pero en los medios de comunicación dejamos muy claro qué deberían elegir. La presión mediática es apabullante.
2. El fútbol profesional tiene poco que ver con la práctica del deporte. El aficionado es, frecuentemente, una especie de deportista voyeur. Un mirón, vamos.
3. La relación entre nacionalismo y clubs de fútbol es engañosa: en muchos equipos predominan los jugadores extranjeros, aunque se da por sentado que la entrega en el juego es porque "sienten los colores del club".
4. Capítulo aparte merece la nueva moda de politización izquierdista que supone llamar a la selección "la Roja" (¿no era esa Dolores Ibárruri? ¿o era la Alhambra?), en oposición a la derechización que supone llamarla "Selección Española".


5. Con el rato que se tiran jugando, y hay veces que no marcan ni un tanto en todo el partido. Qué aburrimiento. Prefiero el tenis.
6. A veces resulta chocante la habilidad con la que se combina la exaltación de la virilidad más rancia con una camaradería de tintes homosexuales. A mi la exaltación de la virilidad no me parece mal, si no huele a rancio, ni la homosexualidad, si no huele a calcetín sudado en vestuario cerrado. Claro que eso, va en gustos.
7. Nunca entendí por qué cuando un equipo de jóvenes gana a otro equipo de jóvenes, la ciudad se paraliza, y se les recibe como a héroes. Con el gasto que eso supone. Cuando Edurne Pasabán corona un ochomil, o Cela gana el Nobel, en las calles, ni se nota. ¿No os parece más difícil lo de este par, sin ir más lejos?.

8. Con demasiada frecuencia, los jugadores no son gente con una gran facilidad de palabra. A mí me parece que no tienen por qué serlo. Por desgracia, a muchos sí se lo parece, y les rodean de micrófonos, y dan alas a sus palabras, palabras que difícilmente pueden levantar el vuelo por sí mismas. ¿No sería mejor escuchar a los que tienen algo que decir?
9. Me resulta deprimente viajar, y escuchar por todas partes "Espania, Rial Madrit, Barsa" cuando digo que soy español. ¿No habrá por ahí otras posibilidades de proyección internacional? No sé... la tortilla de patata, Camarón, Buñuel, Disney, mirar cómo trabajan los demás, Ramón Mercader, Valentín Fuster, las uvas de nochevieja, Moneo, ¡hasta Picasso en su época azul!
Cualquier tópico me vale, mira.
10. El futbol, como la gravedad, no puede ser ignorado, porque su presencia es constante. O cedes, o te resistes, pero no puedes fingir que no está ahí.

Bueno, pues yo, me resisto.

sábado, junio 19, 2010

El juego de la silla


Puede que ni siquiera haya empezado a hablar con claridad, porque los pensamientos que recuerdo no son verbales. Digamos que tengo dos años. Estamos de visita de familia lejana, creo que lejos de la ciudad en la que vivimos. El mobiliario es anticuado, humilde pero recargado, predomina el color rojo. Hay mucha gente, y mucho ruido, y casi todos todos los presentes son desconocidos. Yo estoy sentado en una silla infantil, que evidencia aún más que allí no pinto nada: todas las conversaciones suceden por encima del metro sesenta. Nadie me hace caso, pero tampoco quiero llamar la atención, ni ser el centro; sólo uno más.


Tengo una idea: coloco la silla sobre el sillón. Si me siento allá arriba, estaré a su altura. Algo me dice que no es una buena idea, y tengo una vaga sensación de sorpresa por el hecho de que nadie me lo impida. Y, efectivamente, sale mal.


El sofá es blando, el asiento inestable, tengo vértigo al mirar al suelo. No puedo bajarme, pero no quiero seguir allí. Entonces todo se viene abajo. No me he hecho daño, pero estoy asustado, todo el mundo viene, puede que me regañen, pero no es culpa mía.
Sólo estaba buscando mi lugar.

domingo, junio 13, 2010

Exégesis del estatismo

Entonces Garfio le mordió.
No fue el dolor, sino lo injusto del asunto, lo que atontó a Peter. Lo dejó impotente. Sólo podía mirar horrorizado. Todos los niños reaccionan así la primera vez que los tratan con injusticia. A lo único que piensan que tienen derecho cuando se le acercan a uno de buena fe es a un trato justo. Después de que uno haya sido sido injusto con ellos seguirán queriéndolo, pero nunca volverán a ser los mismos.
Nadie supera la primera la primera injusticia: nadie excepto Peter. Se topaba a menudo con ella pero siempre se le olvidaba. Supongo que esa era la auténtica diferencia entre todos los demás y él.
Peter Pan
J. M. Barrie
Alianza Editorial 2007