jueves, octubre 27, 2011

La virgen en la cueva

If the rain comes they run and hide their heads.
They might as well be dead.
If the rain comes, if the rain comes.
When the sun shines they slip into the shade
(When the sun shines down)
and sip their lemonade.
(When the sun shines down)
When the sun shines, when the sun shines.
Rain, I don't mind.
Shine, the world looks fine.
I can show you that when it starts to rain,
(When the Rain comes down)
Everything's the same.
(When the Rain comes down)
I can show you, I can show you.
Rain, I don't mind.
Shine, the world looks fine.
Can you hear me,
that when it rains and shines,
(When it Rains and shines.)
It's just a state of mind?
(When it rains and shines.)
Can you hear me, can you hear me?
Rain
Lennon-McCartney
Paperback Writer - Cara B
Parlophone 1966

martes, octubre 18, 2011

Farewell and goodbye


I see your wishes on the wall, and that's all right with me
I see you run to make a call, hoping that there's someone free
Your life and my life they don't touch at all, and that's no way to be
We've never seemed so far

What's real? what is true?
I´ll turn my back on you
Where're you goin'? where've you been?
Making wishes, watching dreams

It might be simple, it might be true, I might be overwhelmed by you
You might be empty, the way your eyes just look right through
It's such a mess now anyway, wish fulfillment every day
I don't believe you, now I can't hear a word you say

I see you shaking in the light, reading the headline news
The others they're not quite so bright, we want them to choose you
I could almost see your face tonight, singing simple rhythm'n'blues
You'll always be a star

Shake it baby! come'on scream!
Just see your face in a magazine
I doubt it! That score!
I can't stand it anymore


It's my favorite shot of you, you looked so pretty your eyes were true
I'm not on your side, in spite of everything you do
We only hold on blood on life, you on pretty pictures every night
Come wish beside me, don't you know you know what's right
Wish Fulfillment
Lee Ranaldo
Dirty
Sonic Youth
DGC Records 1992

martes, octubre 11, 2011

Cosas que pueden hacerse con 35 años

Jack Kerouac escribió su obra maestra,  En el camino.
Bukowsky escribió su primer poema.
Neil Amstrong realizó su primera misión espacial.
Nick Cravat abandonó el mundo del circo, sin tener necesidad de ello.
Sugar Ray Robinson propinó a Fullmer lo que se dió en llamar el golpe perfecto.
Yoko Ono conquistó a John Lennon.
Greta Garbo se retiró de la vida pública, quedando para siempre en la memoria colectiva como la Divina.
Hitler pasó nueve meses en prisión y escribió Mein Kampf, reorganizando sus ideas de la efectiva manera que han llegado hasta nosotros.

lunes, octubre 10, 2011

Tauromaquia onírica.

Javi y yo discutimos sobre qué colores deberíamos usar. Estamos en algún taller de acuarelas, pero que se desarrolla en una especie de local de copas vacío. La decoración es de inspiración setentera, y detrás de la barra hay un paisaje montañoso tras un cristal. Entre la niebla se distinguen las siluetas de dos soberbios percherones, que serán el objeto de nuestras obras. Él aboga por utilizar tierra sombra tostada y negro, pero yo defiendo añadir rojo inglés para mantener la saturación alta.
Vienen a buscarnos para una reunión sorpresa que aún no se ha celebrado. Yo también les acompaño, pero cuando alguien me saluda tocándome con los dos índices en la espalda, me irrito, y se genera una discusión sobre la que no voy a hablar ahora.
Vuelvo al local, pero ni siquiera consigo entrar, porque ahora hay un taller de baile a la entrada, y han tapado la puerta con sillas de oficina. Javi las aparta, y le insto a quedarse, con el argumento de que el taller no termina hasta las dos, y es la una y cuarto. Finalmente, dibujo solo, durante mucho rato. En el sueño hago cada dibujo detalladamente, uno por uno.
Me despierto; son las cinco. Emerge en mi memoria un recuerdo muy antiguo:

No tengo más de cinco años, y Rafa me ha llevado a ver los toros de San Isidro. Yo llevo en la boca un silbato rojo y verde. Estoy sentado en el alto muro del recinto donde los toros, negrísimos y enormes como fondos de pozo, me observan con mirada turbia. Rafa, que me sujeta por las axilas, finge por un momento dejarme caer y, con el susto, abro la boca y el silbato cae dentro del toril.

Ya nadie, ni siquera Rafa, podrá recuperarlo nunca, porque la ira del toro es temible, y parece estar permanentemente situado en la calma que precede a la tormenta.

martes, octubre 04, 2011

Sinceridad y cordura

  -(...) Imagínate que te topas con un loco que te dice que es un pescado y que todos somos pescados. ¿Vas a discutir con él? ¿Te vas a desnudar delante de él para enseñarle que no tienes aletas? ¿Le vas a decir lo que piensas? ¿Dime?
 El hermano permaneció en silencio, y Eduard continuó:
  -Si no le dijeses más que la verdad, lo que realmente piensas de él, establecerías un diálogo en serio con un loco y tú mismo te convertirías en loco. Y así es como funciona el mundo que te rodea. Si insistiese en decirle la verdad a la cara, eso significaría que me lo tomo en serio.
Y tomarse en serio algo tan poco serio significa perder la seriedad. Yo, hermano, tengo que mentir si no quiero tomarme en serio a los locos y convertirme yo mismo en uno de los locos.
Eduard y Dios
El Libro de los Amores Ridículos
Milan Kundera
Tusquets Editores, S.A.
Barcelona, 2007

miércoles, septiembre 28, 2011

Nobleza

-Espera, espera -replicó, interrumpiendo a Oblonski-. Dices que es un aristócrata pero, permíteme que te pregunte: ¿en qué consiste la aristocracia de Vronski, o de cualquier otra persona? ¿Y acaso puede justificar el desprecio que se me ha mostrado? Consideras que Vronski es un aristócrata, pero yo no comparto tu opinión.
(...) No, perdona, pero yo considero aristócratas a las personas que, como yo, pueden hacer gala de tres o cuatro generaciones honradas, que se distinguen por su alto grado de educación (el talento y la inteligencia son otra cosa), que no se inclinan ante nadie ni tienen necesidad de nadie, como mi padre y mi abuelo. Y conozco a muchos hombres así.
Regalas treinta mil rublos a Riabinin y consideras mezquino que cuente los árboles de mis bosques. Pero tú recibirás rentas por tus tierras y no sé qué más, mientras que yo no recibiré nada. Por eso aprecio lo que he recibido de mis antepasados y lo que he obtenido de mi trabajo...
Los aristócratas somos nosotros, no quienes viven de la limosna de los poderosos de este mundo y los que se dejan comprar por un par de monedas.

Anna Karénina
Lev N. Tolstói
Clásica Maior
Alba Editorial, s.l.u.
Barcelona, 2010

lunes, septiembre 19, 2011

El sueño de la razón, o de la crisis

Hace tanto que los barracones empezaron a derruirse que nadie recuerda cómo eran los techos, Lanzamos los pocos huesos que no podemos roer a los gatos, demasiado rápidos para nuestras fuerzas, porque queremos saber qué hemos comido. Algunos huesos son ignorados, porque los gatos tienen una especie de sexto sentido que les protege del canibalismo. Nosotros empezamos a maldecir el no tener ese sexto sentido cuando los gatos recuperaron el interés en las sobras de nuestras raciones.

He conseguido una habitación para mí solo, así que cada vez somos menos. Las ruinas están tan presentes que no consigo determinar los límites. Álvaro y Gonzalo, los dos hermanos, cantan con un mano en el hombro del otro. Están celebrando un cumpleaños. Felicito a Álvaro por la intensidad del momento, es un magnífico guión. De pronto me horroriza descubrir que es real, y que mi mente está fallando, pero aún más comprender en sus ojos que él mismo ha dudado por un momento.

Han conseguido un loro, y lo han puesto al fuego. Es ridículo pensar que habrá para todos. Nos dicen que vayamos saliendo del recinto, para ser trasladados al siguiente barracón, pero sabemos que ése es el último. Aún así son buenas noticias: me despierto antes de escuchar el primer disparo. Miro el reloj: son las tres menos cuarto.

Me pregunto de dónde he sacado una pesadilla tan lúgubre. ¿Ha sido el paseo por los sótanos de Tabacalera? ¿La mayor frecuencia con la que me he sorprendido al girar una esquina con alguien durmiendo en un banco, o en un soportal? Hubo un detalle en concreto ¿qué era?... Uno de ellos llevaba gafas. Eran un modelo moderno, de esos que pesan poco. No, quizá las últimas noticias sobre la amenaza de desabastecimiento de medicinas en Grecia. En realidad era aún más siniestra la garantía de nuestro gobierno de que en España no había peligro... La historia ha demostrado que la capacidad de los gobiernos para mentir es muy alta, pero la capacidad de los pueblos para mentirse a sí mismos es aún mayor.

En los momentos que siguen a las pesadillas a veces nos atenaza un miedo pueril que nos impide cerrar otra vez los ojos. Es el mismo miedo que precede a las pesadillas hechas realidad, y que impide a los pueblos abrir los ojos a tiempo.

jueves, septiembre 15, 2011

Inconformismo

IGNACIO.-(Deja de reir, grave.) Estáis envenenados de alegría. Pero sois monótonos y tristes sin saberlo... (...) Quédate con tu alegría; con tu Carlos muy bueno, y muy sabio... y completamente tonto, porque se cree alegre. Y como él Miguelín, y don Pablo y todos ¡Todos! Que no tenéis derecho a vivir, porque os empeñáis en no sufrir; porque os negáis a enfrentaros con vuestra tragedia, fingiendo una normalidad que no existe, procurando olvidar e, incluso, aconsejando duchas de alegría para reanimar a los tristes...
(...)
Hacéis mal negocio. Porque vosotros sois demasiado pacíficos, demasiado insinceros, demasiado fríos. Pero yo estoy ardiendo por dentro; ardiendo con un fuego terrible, que no me deja vivir y que puede haceros arder a todos... Ardiendo en esto que los videntes llaman oscuridad, y que es horroroso..., porque no sabemos lo que es. Yo os voy a traer la guerra, y no la paz.
JUANA.-No hables así. Me duele. Lo esencial es que te quedes. Estoy segura de que será bueno para todos.
IGNACIO.-(Burlón.) Torpe.. y tonta. Tu optimismo y tu ceguera son iguales... La guerra que me consume os consumirá.
JUANA.-(Nuevamente alfligida.) No, Ignacio. No debes traernos ninguna guerra. ¿No será posible que todos vivamos en paz? No te comprendo bien. ¿Por qué sufres tanto? ¿Qué te pasa? ¿Qué es lo que quieres?
(Breve pausa)
IGNACIO.-(Con tremenda energía contenida.) ¡Ver!
JUANA.-(Se separa de él y queda sobrecogida) ¿Qué?
IGNACIO.-¡Sí! ¡Ver! Aunque sé que es imposible, ¡Ver! Aunque en ese deseo se consuma estérilmente mi vida entera, ¡quiero ver! No puedo conformarme. No debemos conformarnos. ¡Y menos, sonreir! Y resignarse con nuestra estúpida alegría de ciegos, ¡nunca!
En la Ardiente Oscuridad
Antonio Buero Vallejo
Colección Austral
Editorial Espasa-Calpe
Madrid, 1991