miércoles, febrero 25, 2015

Largas sombras de los poderosos

 Esta claridad. la historia, es despiadada; hay en ella esa condición extraña y divina: que, por muy luz que sea, y precisamente porque es luz, pone muchas veces sombras donde veíamos rayos luminosos; convierte al mismo hombre en dos fantasmas diferentes y uno ataca al otro y hace justicia, y las tinieblas del déspota luchan con el deslumbramiento del capitán.
De ahí se deriva una dimensión más certera en la valoración definitiva de los pueblos. Babilonia violada empequeñece a Alejandro; Roma encadenada empequeñece a César; Jerusalén asesinada empequeñece a Tito.
La tiranía va en pos del tirano. Para un hombre es una desdicha dejar tras de sí una oscuridad que tenga su forma.
Los Miserables
Victor Hugo
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia
Alianza Editorial
Madrid 2013

jueves, enero 22, 2015

En defensa de la jornada reducida

 
Como advirtió Max Weber [The protestant Ethic and the Spirit of Capitalism, George Allen and Unwin 1976, pp. 56-61] (...) el "trabajador tradicional" no deseaba ganar cada vez más dinero, sino simplemente "vivir tal y como estaba acostumbrado a vivir, y ganar lo necesario para hacerlo". Para un "trabajador tradicional", la "oportunidad de ganar más era menos atractiva que la de trabajar menos".  (...) ¿Por qué deberían esforzarse y trabajar más duro si ya "tenían todo lo que necesitaban"?
(...) Podríamos decir que "el adversario más importante" con el que debe habérselas el capitalismo contemporáneo es el "consumidor tradicional": alguien que actúa como si los bienes que se ofrecen en el mercado sirvieran para lo que se publicita que sirven: satisfacer necesidades. (...) El "enemigo público número uno" del mercado de consumo es la gente para la cual la meta de la carrera hacia la felicidad es poder llegar a decir: "Tengo todo lo que necesito, basta de tanto escándalo, me quedo tranquilo".
La Sociedad Sitiada
Zygmunt Bauman
Fondo de Cultura Económica
Buenos Aires 2004

martes, diciembre 09, 2014

Inmortalidad e indiferencia

Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. He notado que, pese a las religiones, esa convicción es rarísima. Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya que destinan todos los demás, en número infinito, a premiarlo o castigarlo.
Más razonable me parece la rueda de ciertas religiones del Indostán; en esa rueda, que no tiene principio ni fin, cada vida es efecto de la anterior y engendra la siguiente, pero ninguna determina el conjunto...
(...) Sabía que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes , todo hombre es acreedor a toda bondad, pero también a toda traición, por sus infamias del pasado o del porvenir. Así como en los juegos de azar las cifras pares y las impares tienden al equilibrio, así también se anulan y se corrigen el ingenio y la estolidez (...)
Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea.
Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres.
El Inmortal
El Aleph
Jorge Luis Borges
Alianza Editorial / Emecé Editores
Madrid 1975

jueves, noviembre 13, 2014

Insustancialidad y libre mercado

 ¿Qué tienes que decir sobre la teoría de que en una economía de mercado libre se le da a la gente lo que quiere y, si no lo quiere, es libre de rechazarlo y buscar otra cosa?
Ya, claro, Eso funciona unos tres días. [risas.]
Después, el tipo que tiene más éxito empieza a comprar la parte de los otros, y muy pronto deja de ser un mercado libre. Entonces te hacen tragar las cosas a la fuerza, tanto si quieres como si no, porque es el único que las tiene.
Luego, encuentra la manera barata de quedarse con la mayor parte del dinero, ya sea para vivir la vida o para invertir en cualquier otra cosa a su alcance de la que pueda sacar algo, comprando las partes de los pequeños empresarios. (...)
Poco a poco, el producto se volvió más insípido y artificial. La gente se acostumbró a esa falta de sabor y a esa artificialidad porque resulta más fácil; es predecible, confiable.
Es como una hamburguesa del McDonald's: sabes lo que puedes esperar. Se elimina el factor de incertidumbre. No va a ser una pasada, pero será comestible.
Es igual en todas partes: es práctico, cómodo y barato. Rápidamente, todo en la vida se reduce a eso. Todo en la vida se reduce a una hamburguesa McDonald's: es comestible, pero no tiene mucha sustancia.
¿Cree que hay una falta de moral en ese proceso?
Sí, lo creo. Creo que hay que ser muy avaricioso y cruel para hacerle eso al mundo con el único fin de amasar una fortuna.
Entrevista de Gary Groth a Robert Crumb
publicada originalmente en
The Comics Journal, núm. 121, abril de 1988
R. Crumb: Entrevistas y Cómics
Gallo Nero Ediciones S.L.
2014

viernes, noviembre 07, 2014

Hambre de ruiseñor

En la entrada del camino de la ciénaga se había puesto un anuncio que decía “Macondo” y otro más grande en la calle central que decía “Dios existe”. En todas las casas se habían escrito claves para memorizar los objetos y los sentimientos. Pero el sistema exigía tanta vigilancia y tanta fortaleza moral, que muchos sucumbieron al hechizo de una realidad imaginaria, inventada por ellos mismos, que les resultaba menos práctica pero más reconfortante.
(...) el padre  se recordaba apenas como el hombre moreno que había llegado a principios de abril y la madre se recordaba apenas como la mujer trigueña que usaba un anillo de oro en la mano izquierda, y (...) una fecha de nacimiento quedaba reducido al último martes en que cantó la alondra en el laurel.
Cien años de Soledad
Gabriel García Márquez
Edición Conmemorativa
Real Academia Española y
Asociación de Academias de la Lengua Española
Madrid 2007


jueves, octubre 23, 2014

Metafísica de los CIEs


 Sobre la desnudez del recién nacido, aún no arropado con los arneses jurídico-legales, se construye y reconstruye perpetuamente el poder de soberanía del estado, con la asistencia de prácticas de inclusión/exclusión dirigidas a todos los aspirantes a la categoría de ciudadanos que caigan bajo su esfera de influencia. Podemos conjeturar que la reducción de la bios al zöe, que es para Agamben la esencia misma de la soberanía moderna (o también podríamos decir: la reducción del Leib, el cuerpo viviente-actante, al Körper, un cuerpo sobre el que se puede accionar pero que no puede actuar) es la conclusión necesaria de haber hecho del nacimiento la única condición "natural" de acceso a una nacionalidad, sin necesidad de responder preguntas o pasar exámenes.
Todos los demás aspirantes que puedan golpear a las puertas del Estado soberano para ser admitidos suelen ser sometidos primero a un ritual de desinvestidura. Como sugiere Victor Turner y según el modelo de tres pasos de los ritos de pasaje de Van Gennep, antes de que los recién llegados, que aspiran a un lugar social, tengan acceso (en caso de dárselos) a ese nuevo guardarropas donde están guardados los atavíos apropiados y necesarios para ese lugar, deben ser desvestidos (no sólo metafórica sino literalmente) de todos los aparejos de su anterior condición. Deben estar durante un tiempo en estado de "desnudez social" y permanecer en cuarentena en un lugar "entre y en el medio", en el que no hay disponibles ni están permitidas o aprobadas las prendas con un significado social definido o aprobado. Un purgatorio intermedio en "ninguna parte" -que separa las parcelas del mundo fraccionado y concebido como sumatoria de lotes especialmente separados- separa a su vez a los recién llegados de su nuevo espacio de pertenencia. De ser concedida, la inclusión debe estar precedida de una exclusión radical.
Amor Líquido
Acerca de la Fragilidad de los Vículos Humanos
Zygmunt Bauman
Fondo de Cultura Económica
Buenos Aires 2005

martes, septiembre 23, 2014

Manzanas rojas

Soñaría con una manzana apetitosa que, al intentar comerla, resultara ser sólo la monda, hueca.
Despertaría con miedo a hincarle el diente a todo lo bueno de la vida.
Recordaría feliz que lo más maduro de la fruta es también lo más dulce.

domingo, septiembre 07, 2014

Puertas abiertas

14 Al reconocer la voz de Pedro, de pura alegría, no abrió la puerta, sino que corrió a anunciar que Pedro estaba en el portal.
15 Le dijeron:
-¡Estás loca!
Pero ella insistía en que era cierto.
Replicaron:
-Será su ángel.
16 Pedro seguía llamando. Le abrieron y se quedaron de una pieza.
Hch 12, 14-16
Biblia del peregrino
Traducción dirigida por
Luis Alonso Schökel
Ediciones Mensajero
Bilbao 2009