jueves, noviembre 16, 2006

Cuarenta en Soria


Celebramos el cumpleaños de Alberto en una bonita casa rural en la provincia de Soria. Lo números redondos así lo requieren. El clima de las últimas semanas favorece la recogida de setas y abrigarse bien.


Empezamos a comer a las cinco de la tarde y terminamos de madrugada. Hace muchos, muchos años, alguien vinculó comida y celebración. Es natural, porque, como todo lo que de verdad vale la pena, -la razón, el placer, la música, el tiempo, el hogar, las buenas notícias, el cine, los panes, los peces...- la comida se disfruta el doble cuando se comparte.


Cumplir años no es un fastidio, el fastidio es cumplir cada año uno más. Alberto, éste ha sido bueno. ¿Por qué no nos dejan repetir año como repetir curso ?

1 comentario :

Aitana dijo...

Luego está la gente que queda atrapada en la memoria en cierta edad. Mi madre por muchos años tuvo 37 años, ahí la dejé atrapada en mi recuerdo. El que fue su novio, Manuel, un día decidió que ya no cumplía más años, así que es un eterno treintañero. A mi me cuesta cuplir años, pero le voy cogiendo el gusto, que veinte años no es nada, que febril la mirada,
errante en las sombras, te busca y te nombra...