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martes, abril 21, 2020

Micropoema de prisionero

La propuesta educativa...
...el valioso y edificante trabajo de Pedro
de las Fichas del Confinamiento
Victorzurdo y Pedro S. González
Manuscrito, Madrid 2020

jueves, febrero 27, 2020

Hechos reales: la oficina florida

 En la oficina de la niña que nació gratis colocaron unas hermosas plantas con la encomiable intención de dotar al lugar de un aire más biológico, más vivo, en definitiva, más alegre. Alguien supuso que eso mejoraría la productividad.
Nadie pensó en que esas plantas, fuera de su contexto habitual, no sabían muy bien a qué atenerse, y tendían a interpretar erróneamente las señales que su entorno les enviaba.
 
Al terminar los puentes de invierno confundían el calor de la calefacción, oportunamente puesta al máximo para compensar el frío acumulado y calmar las quejas de los trabajadores, con una primavera repentina y virulenta, y con la misma pasión florecían violentamente.
Pero ¡ay! no era la clase de flores que seducen en ramos a las enamoradas. Qué va. Lejos de las sutilezas, las enormes flores de colores intensos tenían un olor si cabe más superlativo: sabedoras de la función necrófila que desempeñan muchos insectos, inundaban la oficina con olor a cadáver .
Las cortaron con urgencia, no fuera a ser que la certeza de lo efímero perturbara la productividad de los asalariados. ¿Quién emplearía el tiempo en trabajar mientras la vida se le escapa ante las propias narices?

viernes, junio 23, 2017

Una arruga en la barbilla o la llama eterna

 
[La «piedra de vetas»] era esta una piedra que decían durísima, pero porosa como una esponja, y que tenía el tamaño de un huevo y la forma de una almendra. [...] Bastaba ponerle una torcida y encender, para que diese una llama blanca como la leche, que duraba eternamente.
 El mendigo encendió un candil, y yo vi una llamita blanca, luminosa. Era la piedra de vetas. Entonces le conté cómo mi padre había codiciado siempre aquella piedra, y el mendigo, que era generoso, me la dio. Apenas pude dormir aquella noche, y a la mañana siguiente tomé el camino de vuelta. Llegué a mi casa gritando: «¡Padre, padre!»
Pero al entrar en el cuarto de mi padre vi que había muerto. Todos estaban alrededor de él, quietos y callados. Ni siquiera miraron cuando yo entré. Mi padre estaba tendido sobre una mesa, envuelto en una venda blanca y se le veía tan solo la cara. Tenía la boca abierta como un viejo pez y la luz de cuatro lámparas de aceite brillaba en la rendijita vidriosa de sus ojos entreabiertos.
No miré más, y me fui a llorar con la cara envuelta en una cortina morada que había en mi casa, que era la cortina donde lloraba siempre.
El maestro levantó la vista y miró el fuego que Alfanhuí había encendido para él. Luego continuó:
—Algunos días después de que lo hubieran enterrado escogí yo la lámpara más bonita que pude hallar y preparé un candil con la piedra de vetas para llevarlo al camposanto.
Mi padre dormía en una cueva, debajo de tierra, metido en una urna de cristal. Sin que nadie me viera entré allí y colgué la lámpara en la pared, a la cabecera. Luego la encendí con la que traía y miré el rostro de mi padre a la luz de la llamita blanca.
Industrias y Andanzas de Alfanhuí
Rafael Sánchez Ferlosio
Biblioteca Básica Salvat
Madrid 1970

martes, abril 16, 2013

Dioses caninos

Una oración cristiana dice: "Señor, danos gracia; porque si no nos das tu gracia, nostros no te daremos gloria, ¿y quién ganará con eso, Señor?" [Debo el texto a Wyatt MacGaffey, Haverford. Cf. Joel, 2, 14: Yavhé debería dejar "bendiciones suficientes para ofrendas de grano y ofrendas de bebida".]
Aristófanes, en sus Aves, muestra a los dioses pasando hambre después de que el imperio de las aves ha bloqueado el cielo y el tráfico de los sacrificios ha quedado detenido. La misma idea aparece en términos aún más drásticos en Oriente. Debido al diluvio, los dioses han estado mucho tiempo sin sacrificios, por lo tanto con la primera ofrenda se apresuran a reunirse "como moscas". [Atra-hasis: The Babylonian Story of the Flood III IV 35, W. G. Lambert y A. R. Millar (1969) Oxford, pp 58 y ss., S. Dalley, Myths of Mesopotamia (1989) Oxford, pp 33; Gilgamesh XI, 156 y ss., Dalley (1989) p. 114.]
"Si aniquilas a la humanidad, ellos ya no darán sus provisiones a los dioses, nadie les ofrecerá pan ni libaciones", explica un texto hitita. [H. G. Güterbock, Kumarbi (estambul, 1946), p. 21]. "Tú puedes hacer que tu dios corra tras de ti como un perro", afirma un texto de la literatura sapiencial mesopotámica. [W. G. Lambert Babylonian Wisdom Literature (1960) Oxford, pp. 148 y ss.]
La creación de lo Sagrado.
La huella de la biología en la religiones antiguas.
Walter Burkert
Acantilado Quaderns Crema S.A.U.
Barcelona 2009