martes, enero 15, 2008

Escapismo gráfico


Cuando mi alrededor no consigue atraer mi atención, siempre me queda el refugio de mis dibujos automáticos de adolescencia.

miércoles, enero 02, 2008

Lo que no es paisaje


En estos días en los que se tiende a hacer balance del año que acaba de terminar, procuro no perder de vista que esta compleja trama de personajes que vienen, se van, se acercan, se alejan, se juntan, se separan, aparecen o desaparecen, no es la trama de mi vida.


No es, tampoco, la corriente que me lleva.


Toda esa gente son más bien el resto de fibras con las que me trenzo para hacer la soga que sujeta lo que vendrá.


miércoles, diciembre 12, 2007

Una jaula para cada especie

Este año decidí aplicar inspiración de Lou Reed a la celebración de mi cumpleaños.

Viendo cómo miran los gorilas, sin moverse, a los humanos, que agitan sus extremidades sorprendidos ante cualquier simio que no sea de su especie, uno no sabe muy bien a quién habría que enjaular.


Despues de ver a la gente tirándoles comida y ramas de arboles, haciendo fotos con flash a los peces y golpeando las vitrinas con los nudillos, uno termina por tener muy claro quién debería estar enjaulado.

Si les queda alguna duda, sólo hay que encender la tele.

Por fin, una jaula a medida.

lunes, diciembre 03, 2007

El problema de la mímesis en elementos mutables


Siempre dicen que no se parece, como si se pudiera resumir a una persona en un solo dibujo. Pero si juntárais todos los dibujos, si juntárais todos los momentos dibujados, podríais encontrar un parecido que va más allá de la mímesis fotográfica.
Siempre dicen que no se parece, como si supieran cómo es ella mientras yo la dibujo.

jueves, noviembre 29, 2007

Pruebas de la existencia de Granada


Cuando queremos que Madrid desaparezca de nuestras cabezas, nos vamos a Granada. Pero cuando volvemos a Madrid, Granada sigue existiendo en nuestros corazones.



Hacer fotos, ver la Alhambra, charlar con los amigos, revelar carretes, el 22, las espinacas, dibujar, dormir, ir al Ropero, los pasteles árabes, el Rincón de San Pedro, los encuentros imprevistos... como si fuera un círculo perfectamente lógico, uno no sabe cuáles son los verdaderos motivos y cuáles las excusas para llegar allí.

viernes, noviembre 16, 2007

El humor según OPS

Al volver uno intenta tomarse con humor la desigualdad entre unos lugares y otros; pero OPS definía así el humor, allá por el 1975:

1. Primer acto de humor libre: mírese al espejo, cuente los pelos de su lengua, mida su grosor y longitud e intente buscarles alguna utilidad: a continuación observe su pene, realice las mismas operaciones y hágase la misma pregunta: proceda de la misma manera con su mujer, su trabajo, su gobierno, sus calcetines, sus generales, etc.
Acaba de hallar las raíces del humor, ha intentado por primera vez en su vida clarificar ese racimo initeligible de contradicciones, máscaras y costras que forman su existencia.
2. Pasemos ahora al proceso de creación de una nueva apariencia; mírese con ojos distintos (no repare en el gasto): ojos de ratón, de canguro, de cienpies, de queso, de tiempo, de color claro, etc.

3. Acción corrosiva, es inútil, se encuentra fatigado, aúlla y llora, su madera está podrida y los hierros roñosos, nota un enorme cansancio físico, se da cuenta de que vive en una prisión, toma conciencia de que ha sido sodomizado por sus carceleros mientras esperaba el autobús.
4. Empieza a anegar de la racionalidad de los bolos con corbata; se encuentra súbitamente al borde del water llorando. Podría haber sido usted un magnífico soldado.
5. Ha cogido una piedra; siga usted como prefiera.

jueves, noviembre 08, 2007

Piezas para una fiesta divertida


Una de las primeras cosas que nos encontramos al volver fue la magnífica fiesta de Tania y Adam; ésta es una parte (y no la mejor) de las quince piezas intercambiables que formaban uno de los regalos de bodas.

No, de la fiesta no hay dibujos. Es que fue muy divertida.

lunes, octubre 29, 2007

Todos los aviones menos uno


Antes de que las rutas comerciales flotaran por el aire, tenían nombre propio. El sur de Asia, por ejemplo, estaba entonces marcado por la Ruta de la Seda, que iba salpicando de riqueza, exotismo y nuevas ideas todo su recorrido. Entonces valía la pena levantar palacios por todas partes, porque todos los sitios estaban a mitad de camino de algún otro lugar.
Luego, todos los aviones menos uno nos hicieron olvidar los múltiples puntos que forman la solución a la distancia entre dos puntos. Y, desde entonces, todos nos bajamos del avión soñando con que alguien nos pida el dibujo de un cordero.